Cuando empezamos a interesarnos por temas como sanación, auto-observación, conocernos a nosotros/as mismos/as, crecer interiormente, empezamos a conocer la importancia de adquirir el hábito de meditar. La cuestión es que, normalmente no lo hemos hecho nunca, y ni siquiera sabemos como empezar. Muchas personas creen que para meditar hay que ser especial, haber realizado complejos cursos en los que te enseñan a hacerlo, pues ¿sabes una cosa? nada más lejos de la realidad.
Por supuesto, existen cursos y talleres orientados a aprender a meditar y asistir a alguno de ellos te va a ayudar, pero eso no quiere decir que tengas que asistir a alguno para poder meditar, así que hoy te contamos como puedes empezar a meditar si no lo has hecho nunca. Aunque antes vamos a hablar de las razones por las que conviene empezar a hacerlo. Se han realizado muchos estudios sobre que nos aporta de positivo meditar a diario y la conclusión es que el hábito de meditar tiene muchos beneficios:
- Ayuda a descansar y relajar nuestra mente.
- Reduce la presión sanguínea.
- Mejora la memoria
- Mejora la estabilidad emocional.
- Ayuda a tomar mayor consciencia personal.
- Facilita y mejora la calidad del sueño.
- Mejora la salud en general.
- Relaja la tensión muscular.
- Mejora la concentración.
- Contribuye a mejorar el estado anímico.
Increíble, ¿no? ¿Te hemos convencido? Confío en que, al menos, hayas decidido darle a la meditación una oportunidad por eso ya sólo nos queda contarte los pasos a seguir para empezar a meditar por tu cuenta, pero no quiero que se me pase comentarte una de las cosas más importantes, para obtener los beneficios que te he contado arriba necesitas conocer el secreto.
¿¡Qué secreto!? Un secreto que hace que todo en la vida funcione, no sólo la meditación. Este secreto se llama “constancia”, para darle una oportunidad a la meditación es necesario que medites todos los días para conseguir el resultado que quieres, yo te recomiendo que te pongas un objetivo de 21 días seguidos y después valores el resultado. Perfecto, pues ya sólo te queda empezar. Ahora
sigue estos sencillos pasos:
1. Encontrar un lugar tranquilo y en silencio.
Puede ser cualquier lugar.
2. Escoge un momento del día.
Mejor que sea siempre a la misma hora. Pon el teléfono en silencio. Hay que evitar cualquier distracción.
3. Ponte cómodo/cómoda con los ojos cerrados.
Dicen que la mejor para empezar es sentarse en una silla con la columna recta y en una posición cómoda. La posición clásica es la de loto, sentad@ con las piernas cruzadas o también puedes acostarte boca arriba, sin dormirte ???? Busca tu posición ideal.
4. Permanece concentrando tu atención en tu respiración, inhalando lentamente por la nariz y soltando el aire despacio por la nariz. Observa como el aire que entra es más frío y el que sale es más tibio. Siente como con cada respiración estás más relajado.
5. Repite durante el tiempo que quieras. Puedes empezar con 2 minutos e ir aumentando a medida que te sientas cómodo/cómoda. Puedes tener cerca un cronometro o una alarma para controlar que tu meditación dure el tiempo que quieres.
¡PRUEBA A EXPERIMENTARLO Y CUÉNTANOS TU EXPERIENCIA!
