BIENVENIDO A LA ASOCIACIÓN APRENDIENDO A VIVIR

MEDITACIÓN GUIADA

La semana pasada vimos como podemos empezar a meditar en casa, como podemos incorporar este hábito a nuestra vida diaria y obtener todos los beneficios que nos aporta meditar diariamente. Hoy vamos a hablar de las meditaciones guidas.

Por supuesto puedes simplemente sentarte en un rincón tranquilo de tu casa y meditar prestando atención a tu respiración durante el tiempo que te resulte cómodo como ya comentamos la semana pasada, sin embargo también puedes incluir audios en tu meditación que te ayudarán a seguir unas pautas para alcanzar ciertos objetivos.

Hay muchísimas meditaciones guiadas, busca la voz que más te calme, la música que más te relaje y el estilo con el que te sientas mejor. Aunque si quieres también puedes hacerte tus propios audios, hoy te dejamos este ejemplo de meditación guiada, puedes grabarla, practícala y comprueba los resultados que tiene para ti.

Túmbate en el rincón favorito de tu casa, y cuando ya estés tranquilo céntrate en cada una de las partes de tu cuerpo. Si hay algo que te molesta, quítalo y acomódate.

Ahora céntrate en tu respiración, coge aire por la nariz llenando tus pulmones y expúlsalo por la boca. Sigue relajándote y deja que tu abdomen se vacíe cuando todo el aire se vaya de tu cuerpo, deja que la respiración siga su curso natural, que fluya cada vez mejor.

Poco a poco te irás relajando más, y entonces ve pensando y visualizando cada una de las partes de tu cuerpo, empieza por los pies y ve subiendo poco a poco hasta tu cabeza, y ve notando como cada una de esas partes se va relajando y se va acomodando cada vez más.

Cuando hayas llegado a la cabeza, vuelve a bajar por todo tu cuerpo de nuevo y vuelve a visualizar cómo te vas relajando parte por parte.

La tensión de todo tu cuerpo se está liberando poco a poco y lo vas notando, entonces quédate así, respirando de forma consciente y relajada durante unos minutos, hasta que sientas que ya no hay estrés.
Si llegan pensamientos a tu cabeza, no los elimines, simplemente deja que lleguen y que se vayan de forma fluida, no te centres en ellos pero tampoco los rechaces.

Cuando estés preparado, relaja tu respiración e incorpórate.

 

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